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viernes, 25 de mayo de 2018

Guerrera



Abrazada por las lenguas de fuego,
la oscuridad de una noche sin luna,
sin viento, sin estrellas, sin fortuna,
sin calma, sin cobijo, sin sosiego.

Así fui encontrada y así me entrego:
corazón sin muro o defensa alguna,
palabra intencionada que importuna,
que juega rebelándose en el juego.

Podría ser escasa mi armadura
contra un mundo feroz y bien armado,
contra sus malas artes y conjuras.

Es, quizá, mi intento desesperado
sin saber si estoy sola o a la altura
de aniquilar el veneno inculcado.

sábado, 9 de agosto de 2014

La mariposa y la rosa

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y mira las flores y se posa.
Pasa sus patas finas por pétalos y hojas
e imagina en la tierna florecilla un paraíso a morar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y liba la mariposa, nunca deja de libar
cogiendo el pólen de la rosa,
cosa hermosa, néctar de libertad.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y piensa la mariposa que es poca cosa
lo que consigue sacar; que estando quieta la rosa,
sin hacer otra cosa, algo más le podría dar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y piensa la rosa que es muy fácil volar,
de flor en flor, de hoja en hoja y recoger sin más,
no estando atada al suelo sin poder caminar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y quién tiene la razón, tú no lo sabrás,
pues no es cuestión tanto de errores
como de culpar a los demás.

Y volará la mariposa y observará la rosa,
cada una viviendo en su lugar.
Las dos distintas, las dos solas,
en un baile sin final.



martes, 29 de octubre de 2013

Escribo por mí



Escribo por mí,
no por almas vacías,
por bocas ajenas,
por sombras y penas
que antaño reían
y ya no saben vivir.
Escribo por mí,
por mis cielos de niebla,
por los días sin guía.
por las noches eternas
que aún están por venir.
Escribo por mí,
no por unas monedas
que susurran y acarician
pero en las manos queman,
consumen al feliz
y lo ponen bajo tierra
tras hundir sus días.
Escribo por mí,
por mi corazón que sueña,
por mi alma que grita,
por mi sombra que repta,
por mis ojos que brillan
con la luz de una estrella
cuando en silencio miran
cuando callados observan.





jueves, 19 de septiembre de 2013

Si la vida fuese justa...



Si la vida fuese justa
no se llamaría vida,
no habría luchadores,
nunca existirían
razones para seguir,
para ver un nuevo día.
La luz sería oscura;
la noche, aún mas vacía;
la existencia, fácil,
despreocupada y fría.
No habría lamentos,
ni gritos de agonía,
ni amargos “no te quiero”
ni dolorosas despedidas.
Nada valdría la pena,
nadie de amor moriría,
nadie se sentiría solo,
nadie viviría una mentira.
Si la vida fuese justa,
no habría poesía.



jueves, 11 de julio de 2013

Suicidas




Dónde quedaron los versos de olvido,
dónde quedaron palabras de amor,
dónde quedaron la luz y el perdón,
dónde quedaron los sueños dormidos.

Dónde suspiran el ángel y el mirlo,
dónde y cuándo renace alguna flor,
cómo sigue la inocente canción
que cantas con dulzura, voz de niño.

Nada quedará nunca, ahora y siempre
en manos temblorosas y asustadas,
en almas implorantes a la muerte.

Sólo ojos hinchados por lágrimas,
forzado sufrimiento de la mente,
suicidas que aprenden a odiar su alma.



*Dedicado especialmente a las víctimas del acoso escolar y, en general, a todas aquellas personas víctimas de abusos e injusticias.*


 

martes, 11 de junio de 2013

Caminos


Por qué.
Por qué preguntan tus labios;
esos temblorosos mendigos
de algún otro beso vacío,
de algún otro ingenuo engaño.
Tus ojos, ya cansados,
observan una y otra vez
la lluvia sobre los tejados
y miran sin querer ver
la profundidad de su abismo
lamentándose con descaro.
Cuánto daño hace el destino,
la promesa de algo tan falso,
la creencia de que el ayer
ya había sido planeado
y que nuestra madurez
nos tiene un camino guardado.
Dijo un poeta peregrino
que el camino se hace andando
y yo, en mi atrevimiento, añado
que también se construye sudando,
partiendo antes del amanecer,
la oscuridad ofreciendo su amparo
tanto a ti como a tus enemigos,
a través de campos de olivos
y, otras veces, praderas de cardos.
No es justo, a mi parecer,
que siempre culpes, sin motivo,
de tus desgracias a todo aquél
que algún día pasó por tus brazos;
que la responsabilidad de tu sino
recaiga sobre cualquier extraño;
que, deshaciendo y sin hacer,
pretendas seguir esquivando
la obligación sobre tus actos.
En la vida ocurre lo mismo
siempre, para qué negarlo:
nos esforzamos por creer,
por recorrer el camino,
por seguir siempre luchando.
El deber de todo individuo
sobre asuntos que involucran su ser,
es también suyo y ha de aceptarlo.
Sé que la vida es dura y cruel,
que la historia está llena de llantos,
pero nadie dijo que sería bonito
sencillo, rápido o claro.
La risa, en su abrazo infinito,
premio que anhelamos poseer
y lucir como el mejor regalo,
no debe dejar en el olvido
un recuerdo grabado en la piel
y que se antoja el más amargo:
Y es que, incluso al nacer,
todos lo hacemos llorando.