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sábado, 9 de agosto de 2014

La mariposa y la rosa

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y mira las flores y se posa.
Pasa sus patas finas por pétalos y hojas
e imagina en la tierna florecilla un paraíso a morar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y liba la mariposa, nunca deja de libar
cogiendo el pólen de la rosa,
cosa hermosa, néctar de libertad.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y piensa la mariposa que es poca cosa
lo que consigue sacar; que estando quieta la rosa,
sin hacer otra cosa, algo más le podría dar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y piensa la rosa que es muy fácil volar,
de flor en flor, de hoja en hoja y recoger sin más,
no estando atada al suelo sin poder caminar.

Y vuela la mariposa, nunca deja de volar
con sus alas color rosa que a la rosa hieren al pasar.

Y quién tiene la razón, tú no lo sabrás,
pues no es cuestión tanto de errores
como de culpar a los demás.

Y volará la mariposa y observará la rosa,
cada una viviendo en su lugar.
Las dos distintas, las dos solas,
en un baile sin final.



martes, 7 de enero de 2014

Confusión


Vivo inmersa en un mundo de rarezas,
tropiezo con las piedras del camino,
muero al ver falsedad en lo vivido,
lloro tras derrumbarse mi entereza.

Todavía no me entra en la cabeza,
el por qué de los sueños sin sentido,
por qué de mi boca escapan suspiros,
por qué me exaspera tanta simpleza.

Me siento perdida y acorralada,
no recuerdo ni quién soy ni quién fui
y mis ojos se niegan a ver nada.

No comprendo que podrá ser de mi
y sólo atino a pensar, angustiada,
si éste será mi principio o mi fin.



martes, 3 de diciembre de 2013

Fugitivos


Con una copa de vino, 
sonreímos, sentimos, brindamos. 
Con una copa de vino, 
me enamoré de tus labios. 
Se cruzaron nuestros caminos 
bajo la luna de esparto 
que nos alumbró fugitivos 
en su noche de encanto, 
de misterios cautivos, 
de refugio de extraños. 
Con esa copa de vino 
que acunaste entre tus manos, 
nos entregamos al delirio, 
a los besos y abrazos, 
mil caricias de armiño, 
mil suspiros robados. 
Tus ojos a los míos 
en un embrujo capturaron, 
volvimos a ser niños, 
descubriendo y jugando,... 
Con una copa de vino, 
sonreímos, sentimos, brindamos 
y, al descubrirnos perdidos, 
nos encontramos.



martes, 29 de octubre de 2013

Escribo por mí



Escribo por mí,
no por almas vacías,
por bocas ajenas,
por sombras y penas
que antaño reían
y ya no saben vivir.
Escribo por mí,
por mis cielos de niebla,
por los días sin guía.
por las noches eternas
que aún están por venir.
Escribo por mí,
no por unas monedas
que susurran y acarician
pero en las manos queman,
consumen al feliz
y lo ponen bajo tierra
tras hundir sus días.
Escribo por mí,
por mi corazón que sueña,
por mi alma que grita,
por mi sombra que repta,
por mis ojos que brillan
con la luz de una estrella
cuando en silencio miran
cuando callados observan.





jueves, 5 de septiembre de 2013

Bienvenidos... pero tú igual no.

Sus sandalias siguieron los pasos de todos aquellos que la acompañaban, pisando sobre sus huellas, posándose con mayor ligereza sobre las baldosas blancas del suelo.
Su vestidito estampado en blanco y rosa, con un cuello blanco de puntilla, ondeó alrededor de sus delgadas rodillas, al mismo ritmo que se balanceaban sus pequeños brazos a ambos lados de su cuerpo. Su mano derecha, se alzó en un movimiento automático para ajustar sus gafas rosas sobre su nariz. 
Todo rosa, demasiado rosa, no le gustaba el rosa y a nadie parecía importarle lo que ella opinase... Pero no era un día para pensar en eso.
Siguió avanzando por los pasillos mientras escuchaba cómo sus acompañantes -o, mas bien, las personas a las que acompañaba- hablaban entre ellas tratando de recordar por dónde tenían que ir.
Finalmente llegaron ante un ventanal que permitía observar una amplia sala blanca y cerrada, llena de enfermeras. Todos los que iban con ella se acercaron al cristal y alguien tuvo la buena vista de acercar una silla para que ella pudiese subirse de rodillas y ver mejor.
Aún no sabía qué podía esperar de aquella visita ni qué consecuencias exactas traería para su futuro. Estaba muy nerviosa. En su mente ya imaginaba futuros juegos, peleas, paseos, bromas,... muchas bromas. Esperaba caerle bien. Esperaba gustarle al menos un poquito. Esperaba poder cuidarle y acompañarle, abrazarle cuando se sintiese solo, hacerle cosquillas cuando necesitase reír,...
-¡Mirad! Ahí está. -Dijo Ignacio a su izquierda.- Mirad cómo pone los bracitos... parece que dice "Bienvenidos".
Ella le buscó con la mirada, a aquél hermano a quien tanto había esperado y al que aún no había logrado llegar a ver. Una enfermera se acercaba con él en brazos, mientras el pequeño bebé había decidido abrir sus manitas y estirarse, como si quisiese darles un abrazo.
La niña le miró con los ojos brillantes y la cara pegada al cristal, buscando su mirada... y se encontraron. Sus miradas se encontraron. Y en el mismo momento que aquellos enormes y redondos ojos se clavaron en los suyos, una pequeña lengua rosada asomó de su boca...
<<¿Qué?>> Pensó ella. <<Es la primera vez que le veo... ¡¡¿y ya me saca la lengua?!! Pues anda que empezamos bien... Si que dice "bienvenidos"... "Bienvenidos... pero tú igual no".
Y fue aquella calurosa tarde del 5 de septiembre de 1997 cuando comprendió que un hermano es a la vez el mejor aliado y el peor enemigo, el primero que ataca solo y el primero que defiende del resto del mundo. La única persona en este mundo que, cuanto más se esfuerza en picar, más te hace reir.


Basado en hechos muy reales y dedicado a mi querido hermano pequeño, que hoy cumple 16 años.




domingo, 11 de agosto de 2013

Poeta


¿Qué escribes, poeta,
ocultando tu mirar
tras esa triste careta,
tras esa sonrisa inquieta,
tras tu lento caminar?
Admite que es cosa cierta
que, al ocultarte tras la puerta,
no puedes sino llorar.
Es oscuro el camino
que discurre sin destino
alrededor del altar
de las musas indiscretas.
Es oscuro el camino,
incierto, siempre distinto
y, a la vez, siempre igual.
Sabes bien, triste poeta,
que el amor huye de ti,
que las palabras caen sin cesar,
como tus lágrimas caen al mar
del olvido, del miedo, del fin.
Al intentar conseguir tus metas
sólo destruyes y luego queda
una hoja blanca, desierta,
que llenar al escribir.
¿A quién le importa, poeta,
lo que escribes aquí?
¿A quién le importa, alma muerta,
lo que será de ti?
Seguirás escondiendo tras la puerta
las lágrimas que riegan tu cantar.
Seguirás naciendo y muriendo, mientras
tu dulce sangre color carmín
dibuja ambiciosa las letras
que adornan tu cielo de estrellas,
pálidas, pequeñas y agoreras.
Es una vida sin par,
una maldición rastrera,
la que tienes por ser poeta,
la que tienes por soñar.
Nadie entenderá jamás
lo que pasa por tu cabeza,
lo que te hace sonreír,
lo que te hace llorar.
Nadie entenderá jamás
por qué sufres así
tan sólo por ser poeta,
por ser de mente abierta,
por atreverte a imaginar.
Qué haces, pues, aquí
también te preguntarás.
Es sencilla la respuesta,
mi pequeño colibrí,
y llegarás a descubrir
que estás aquí para volar,
que estás aquí para vivir.



jueves, 11 de julio de 2013

Suicidas




Dónde quedaron los versos de olvido,
dónde quedaron palabras de amor,
dónde quedaron la luz y el perdón,
dónde quedaron los sueños dormidos.

Dónde suspiran el ángel y el mirlo,
dónde y cuándo renace alguna flor,
cómo sigue la inocente canción
que cantas con dulzura, voz de niño.

Nada quedará nunca, ahora y siempre
en manos temblorosas y asustadas,
en almas implorantes a la muerte.

Sólo ojos hinchados por lágrimas,
forzado sufrimiento de la mente,
suicidas que aprenden a odiar su alma.



*Dedicado especialmente a las víctimas del acoso escolar y, en general, a todas aquellas personas víctimas de abusos e injusticias.*