Es difícil dejar de pensar,
poner la mente en blanco,
apagar la luz un rato
y, simplemente, desconectar.
Es difícil permitirse olvidar
los nombres, los rostros, las manos
que pueblan nuestros retratos
y atormentan con su mirar.
No hay mayor foto que la vida,
ni mayor olvido que la noche,
ni más cruel marco que el día.
No hay rostro más fiero que el reproche,
ni mano más dulce que la amiga,
ni nombre que merezca otro nombre.
viernes, 22 de febrero de 2013
Retratos
viernes, 1 de febrero de 2013
Sinsentido
Por el camino de la luna
camina sola una flor
con los pétalos al viento,
las hojas hacia el firmamento
y, en sus pasos, su canción.
Dos ojos negros de aceituna
en lo alto de un mirador
observan, en su tormento,
las razones sin argumento
que inquietan su corazón.
En su cabeza, canciones de cuna
que le recuerdan con rencor
lo que desvaratan en un momento
sus ojos, mirando atentos,
a la florecilla bailando al son.
"No creo de forma alguna
que pueda caminar una flor;
me lo dice el entendimiento,
lo reafirma el conocimiento,
pero lo desmiente esta visión."
Quiso entonces, quizá, la fortuna
obsequiar al triste observador
simplemente, por mortal aburrimiento,
un sinsentido para su desconcierto,
una breve historia sin conclusión.
domingo, 27 de enero de 2013
Viajero
Te envidio. Te envidio sin
envidia si te miro. Te miro sin mirarte si te siento. Te siento sin sentirte si
te olvido. Cuán complicado y cruel pensamiento; cuán arduo y duro el camino que
he de seguir al momento, que he de quitarle al destino para cambiar el final de
este cuento.
¿Quién te dio, viajero, permiso
para colarte en el núcleo de mi sueño, robarme, convertirte en mi dueño, nublar
para siempre mis sentidos? Debería odiarte y no puedo; debería alejarme y me resisto;
y, sin querer morirme, me muero. Estás derrumbando mi mundo
entero y aún así finges no haberme visto, pretendes sin cesar que no existo,
que mis ojos no te siguen hambrientos, que mis manos no se aferran a tu abrigo,
que mi voz es un susurro en el viento. Tus crueles ojos de acero apuñalan como
dagas los míos, cuando me miras y te miro, cuando me apartas si te encuentro,
me rechazas y me minas, me quemas por dentro, en un abrazo eterno que, sin comenzar,
nunca termina.
Sigues sin cesar, viajero,
caminando hacia el infinito, sin conocer lo que es el anhelo, la nostalgia, el
miedo, el vacío,... Rompiendo corazones sinceros, dejando a tu paso un hastío,
un mal sabor de sueños baldíos, pedazos de ilusiones por los suelos, una
sombra, un espejismo, un reflejo, un susurro, una súplica, un aullido, el
brillo de unos ojos de hielo que queman más que el mismo fuego aún en el invierno más
frío.
jueves, 17 de enero de 2013
Las deseadas vacaciones
Innumerables pedazos de papel
de regalo adornaban el suelo, desgarrados y arrugados, junto al árbol de
Navidad. La mesita del salón estaba llena de platos con restos de nata y
tacitas con restos de café. Las farolas de la calle ya estaban encendidas y las
aceras cubiertas de restos de nieve sin fundir.
En un sillón de una esquina del
salón, aún permanecía sentada una persona, mirando hacia la ventana, absorto en
sus propios pensamientos.
Nicolás entró en el salón y se
sentó en un sillón al lado del de su abuelo, con la caja de su nuevo juego en
las manos, y le miró con cara de pena. El abuelo se giró y le sonrió.
- Déjame adivinar. -Comenzó el
abuelo.- Tu madre te ha mandado apagar el ordenador e irte a dormir, ¿verdad?
- Sí... Yo no quiero ir a
dormir ya. Ni quiero volver la semana que viene al colegio. Estoy mejor en casa
y, ahora, con el juego nuevo, me lo paso aún mejor. ¿Por qué no tenemos
vacaciones todo el año?
- Bueno... alguien tiene que
trabajar en esta vida, o no tendríamos nada de lo que tenemos. Además, si
tuvieses vacaciones todo el año, acabarías cansándote de ellas y no las
disfrutarías tanto...
- No lo creo... -Contestó
Nicolás, tratando de imaginar las múltiples posibilidades que le ofrecía la
idea.
- Puede que te cueste
imaginarlo, pero si trabajas y estudias con dedicación, tendrás muchas más
ganas de que lleguen las vacaciones y, cuando estén aquí, las disfrutarás mucho
más. Ahora vete a la cama, antes de que tu madre venga y te pille todavía aquí.
Nicolás se levantó de un salto
y se dirigió a la puerta.
- Buenas noches, abuelo.
-Dijo antes de desaparecer corriendo.
“[...] If all the year were playing holidays,
To sport would be as tedious as to work;
But when they seldom come, they wish'd for come,
And nothing pleaseth but rare accidents. [...]”
To sport would be as tedious as to work;
But when they seldom come, they wish'd for come,
And nothing pleaseth but rare accidents. [...]”
“[...]
Si todo el año fuesen vacaciones ociosas,
Jugar
sería tan tedioso como trabajar;
Pero
cuando vienen pocas veces, desean que vengan,
Y
nada complace salvo los sucesos escasos. [...]”
-> Prince Hal monologue. Henry
IV, Part I. By W. Shakespeare.
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