domingo, 13 de enero de 2013

Pasan las horas muertas

(Entrada propia. Re-post de "Your soul is unbreakable". 13/06/12)

En estos días de final de primavera y principio del verano, en estos días que otro curso más se va, en estos días que el calor aturde y hace pensar,...
En estos días he reflexionado, me he replanteado aspectos de mi vida y me ha quedado claro que he de luchar para que esto nunca me llegue a pasar:

 
Pasan las horas muertas
y el reloj nunca vuelve atrás;
pasan la risa y la pena,
la mentira y la verdad,
los sueños de primavera,
el invierno en soledad.
Pasa la luz de las estrellas,
pasa la brisa del mar,
las sombras sobre la tierra
y en el cielo la oscuridad,
la roja sangre por las venas,
las palabras sin pronunciar
que malditas sobre la lengua
nunca llegan a volar.
Pasan las horas muertas
tras una esfera de cristal.
Pasan las horas muertas
y la vida se va sin más.


Por favor, luchad. Luchad para que no os inunde la pena, para no dejar de soñar, para salvar las sonrisas sinceras, para que no pase la vida sin más.

Hubo una vez...

 (Entrada propia. Re-post de "Your soul is unbreakable". 02/05/12)

Hubo una vez un hombre, que vivía en una bodega bajo el suelo y nunca salía. Siempre había querido conocer el sol, por lo que se pasaba la vida solo, quejándose de que su casa no tuviese ventanas, de que estuviese bajo tierra, de que la puerta estuviese cerrada. Refunfuñaba y maldecía por su mala suerte, porque no podía tener lo que quería.
Hasta que un día, se dio cuenta de que si no podía ver el sol desde su casa, tendría que buscarlo. Se acercó a las escaleras y subió y subió...hasta llegar a la puerta, la abrió y pudo por fin contemplar el sol.

Hubo una vez un hombre, que vivía en el campo y adoraba la fruta y la verdura, recoger cereales para hacer pan con la harina y adornar su casa con flores. Se pasaba la vida sentado ante su puerta observando cómo pasaban las estaciones deseando que la primavera trajese una buena cosecha y la tierra diese los grandes frutos que nunca daba. Refunfuñaba y maldecía por su mala suerte, porque de la tierra no crecía nada más que hierbas y rastrojos.
Hasta que un día, se dio cuenta de que si quería que la tierra diese frutos apropiados, debía ser él quien los plantase y aprendiese a cuidarlos, pues no iban a aparecer ellos solos. Se puso manos a la obra y a la siguiente temporada recogió los frutos del trabajo bien hecho.

Hubo una vez un hombre, que naufragó en un bote en el mar. Pasaba los días sentado en el pequeño bote soñando con volver a su ciudad, mirando el cielo y añorando su hogar. Le deprimía pensar que la corriente no le llevaba donde él quería y que cada vez le quedaba menos comida. Refunfuñaba y maldecía por su mala suerte, porque a su alrededor sólo había agua con sal.
Hasta que un día, se dio cuenta de que si necesitaba volver a casa, debía ser él quien cogiese los remos e impulsase el bote, en vez de confiar su destino a las corrientes indecisas que gobernaban el mar. Comenzó a remar y en unos pocos días, halló tierra firme.


Hubo muchas veces...y hubo muchas personas. Y todas llegaron a la misma conclusión: No puedes dejar que pase tu vida esperando a que llegue lo que deseas y como lo deseas, o a que te den las cosas hechas. No puedes despreocuparte y confiar en que todo saldrá según como tú lo prevés.
Si quieres algo, has de luchar por conseguirlo, porque la vida no te va a regalar nada sin más.
Como dice mi abuela siempre, en su infinita sabiduría: El que algo quiere, algo le cuesta; y si quieres las cosas bien hechas y a tu gusto, tendrás que hacerlas tú.

Un día soñé un reto

(Entrada propia. Re-post de "Your soul is unbreakable". 16/04/12)

Un día soñé un reto.
Soñé con el agua y el aire,
soñé con mis recuerdos.
Soñé que salía a la calle,
soñé que estaba lloviendo.
Por no querer mojarme,
llevaba un paraguas abierto,
no era mío ni de nadie,
era un paraguas viejo.
Llovía con fuerza esa tarde
y el paraguas se acabó rompiendo.
Seguía sin querer mojarme
y volví a casa corriendo.
“Qué hago ahora” comencé a alarmarme,
“no puedo enfrentarme al viento,
ni tengo con qué resguardarme,
¿dónde consigo un paraguas nuevo?”
Debía volver y salir a la calle,
debía correr con mi último aliento.
Sabía que me arriesgaba a mojarme
y a calarme hasta los huesos.
Pero aún así salí a la calle,
aún así rechacé mis miedos.
Sé que aún me arriesgo a mojarme
y a quedarme empapada de nuevo.
quizá me arrepienta y espante,
pero no me arrepentiré al menos
de haberme enfrentado a los mares,
de haber afrontado mi sueño.

Dedicado a todos los soñadores que persiguen un sueño que los demás consideran imposible.
En esta vida, lo único imposible es dejar de soñar. Lo mejor es luchar por tus sueños mientras el corazón aún tiene fuerzas para volar, antes de que el saco de sueños rotos se haga lo suficientemente grande y pesado como para mantenerte atado al suelo.

Sahara

 (Entrada propia. Re-post de "Your soul is unbreakable". 30/03/12)

Calor; luz y calor; rayos, luz y calor...pasos...y más pasos. Uno tras otro. La vida sigue, los pasos siguen, las horas siguen...como los granos de un reloj de arena perdido en medio del desierto...y el calor, siempre el calor.
Pero nada me importa, nada temo, nada quiero. Todo lo veo y todos me ven, en esta llanura interminable, en el desierto de mi vida. El tiempo rueda, la arena rueda, el tiempo es una rueda y la arena es el tiempo y el espacio. Nada cambia, todo permanece, pero nunca es igual ni nunca es distinto...sólo sigue, como nunca ha seguido y como nunca seguirá. No hay sueño, no hay cansancio, no hay hambre, no hay sed, no hay nostalgia...¿de qué? Nada se echa de menos porque nunca ha habido nada...
Solo hay escorpiones, serpientes, arañas y alimañas varias. Muerden, pican, matan. Vivir para morir. Morir para vivir. Vivir para matar. Matar para vivir. Tanto da, que da lo mismo. No tiene importancia, no tiene razón de ser ni de no ser, no quita el sueño...no hay sueños.
Una gota. Una maldita gota. ¿De qué? De agua. Maldita agua. Maldita gota. Maldito líquido infernal que quema más que el sol. Apareció de repente y de la nada, entre los días que no cambian, de frente pero a traición.
¿Calmó mi sed? Por supuesto que no. Es una gota, sólo una gota, tan sólo me mostró qué es la sed, cuánto la padezco y cuánto la puedo padecer.
Inconsciente bebí, inconsciente probé el líquido infernal que quemó mi garganta, que clavó en mi ser una nueva ansia: Las ganas de beber, de saciarme, de llenarme de agua, de vida, de utópico placer, de la salvación de mi alma entre el calor del desierto, bajo el cielo abierto, bajo el calor y el fuego, ante mi nuevo amanecer.
Valiente cosa he hecho, valiente cosa me han hecho, ya ni sé quién posee la culpa de mi locura, de mi perdición.
Vago por el desierto de mi vida, entre el fuego y el calor. Hace tiempo que me deshice de mi sonrisa, de mi ilusión. Mi caminar se ralentiza, ya no tiene tanta prisa, ya no puede correr. Vago sola y perdida, abrasada por el sol, soñando con la brisa. Y miro y me miran; y siento y me sienten; me observan, me vigilan. Lloro y grito y me deshago de dolor por dentro, ocultando mi lamento, aguantando mi tortura. Tengo sueño, tengo cansancio, tengo hambre, tengo sed... tengo nostalgia, nostalgia por el agua que nunca más podré beber.
Y el sol me mira, se ríe, sonríe, me mira otra vez. No sabe que algo ha cambiado, que mi vida no es mi vida como antes lo fue. Le miro, le imploro, le miro otra vez. Le cuento, le digo y ya no me mira bien. Me juzga, me observa, me quema, me rechaza. Me odia. No me habla. Sigue iluminando, pero hiere. Me hace daño, duele, muy dentro.
El sol se oculta, se va. Llega la noche, mi primera noche, y la última, la negra eternidad. 



“Un día conocí al agua, y prometió acompañarme a lo largo del desierto. Cada vez que estuviese sedienta, ella me aliviaría.
Acepté y pasaron los días sobre la arena, hasta que un día se fue, dejándome su recuerdo de forma cruel porque, condensada, aún podía sentirla.
Sabía que estaba ahí, lo notaba, pero en vez de apaciguar mi sufrimiento, lo hacía bochornoso bajo un sol de justicia.
¿Qué es la sed?
Sed es echar de menos, y para echar de menos hay que haber conocido y amado, haber necesitado y sufrido.” By Pinkadelika.

La moneda

(Entrada propia. Re-post de "Your soul is unbreakable". 21/03/12)


- “En un tiempo en el que no había tiempo, la estrella brillaba intensamente sin principio, sin nombre, sin fin. El viento soplaba en una dirección; los ríos, corrían hacia un único mar; en los árboles vivía un único tipo de flor, de un solo color, con un solo nombre. La verdad era una y sólo una, el destino era uno y sólo uno. Un pensamiento, un fin, nacer y morir, de la misma forma, para lo mismo.
>> ¿Qué era el bien y qué era el mal? Nada, no había nada. Todo era como era y como había sido siempre. Sin nombres, por ser imprescindibles. ¿Para qué nombrar lo que no existe?...”
- Pero, ¿por qué no existían, abuelo?
- Porque era un mundo sencillo, porque nadie se había preocupado por buscarlas. Pero, cuando el mundo es más complejo, las cosas son distintas.
- No entiendo la diferencia, abuelo. Es verdad que ahora además del sol y el día tenemos la luna, las estrellas y la noche; no hay un solo viento, sino varios; los ríos recorren el mundo en todas las direcciones; las flores son de mil colores... pero nada más.
- Mira, Nicolás, –dijo el abuelo sacando algo de su bolsillo- sabes qué es esto, ¿verdad?
- Si, abuelo, es una moneda.
- Pues mírala bien y fíjate en todos los detalles. Como cada moneda, tiene dos caras, distintas pero complementarias; y un canto, que las une a la vez que las separa. Eso es lo que te quería enseñar hoy: Todas las monedas tienen dos caras. Da igual que sean euros, pesetas, libras, marcos, francos, duros o reales. Da igual si son nuevas o antiguas, da igual lo gastadas que estén o el valor que se les da. TODAS tienen dos caras, sin ser ninguna mejor que la otra, sin valer ninguna más, sin posibilidad de existir la una sin la otra.
>> Todo en esta vida tiene algo que lo complementa y realiza, negarlo no es la solución. Y, sobretodo, pienses lo que pienses, sientas lo que sientas y veas lo que veas, no significa que tengas razón, pero tampoco que no la tienes, simplemente tienes una opinión y un gusto distinto que te define. Siempre tienes derecho a creer y pensar lo que quieras, a que los demás lo respeten y a respetar tu a los demás.
>> Tienes derecho a escoger cara o cruz, pero siempre consciente de que ambos lados existen porque existe el otro.

sábado, 12 de enero de 2013

Vestigia supra arenam

¿Quién no se girará
con los pies sobre la arena
para observar las huellas
que dejó atrás?
Las que son, junto al mar,
memorias bellas
 bajo la luna llena
al caminar.

 Puede que en la playa de mi vida nunca llegue a construir un gran castillo, que los acantilados se erosionen o que no se quede por siempre el sol. Puede que el coral se extinga...
Pero pase lo que pase, todo océano esconde un secreto y toda playa esconde un tesoro. Puede que mis huellas no sean especiales ni permanezcan para siempre en la arena; pero al menos, cuando por última vez suba la marea, podré mirar atrás y verlas antes de que desaparezcan... 
Cuando llegue al final, podré mirar atrás tras mirar hacia adelante y pensar que el camino mereció la pena.

Por eso, esta es mi vida, estas son mis huellas, esta es mi poesía y mis sueños de poeta.